El Mercosur, y en particular Argentina y Brasil, han sido uno de los principales polos de atracción para la inversión extranjera directa (IED) en los años 1990. Por ende, la presencia de las empresas transnacionales (ET) ha crecido de forma sustancial en los cuatro países del Mercosur, cuyas economías se encuentran entre las más “transnacionalizadas” del mundo, considerando la participación de las filiales de ET en las estructuras de ventas y comercio exterior.