7/12/2011
Por José Fanelli
Las expectativas sobre la evolución futura de la economía internacional se han deteriorado de manera marcada en el último mes, de la mano del agravamiento de la situación financiera europea. Los premios de riesgo sobre la deuda de España e Italia llegaron a niveles récord e incluso Alemania encontró poco apetito por su oferta de bonos en los mercados. De hecho, la situación se ha deteriorado tanto que difícilmente la solución pueda lograrse sin cambios muy significativos en el marco institucional de la Eurozona y, probablemente, de la Unión Europea. Cualquier cambio de magnitud en la institucionalidad del euro, si afecta la soberanía de los países miembros, podría despertar sentimientos anti-integración que ya existen en países de la UE como Inglaterra. Estos hechos están indicando, en suma, que los problemas económicos y financieros se han agudizado a tal punto que hoy el protagonismo lo tiene la política.